MUCHOS DÍAS FELICES

20 de Septiembre del ‘63


Nunca pensé que hablaría
de la felicidad. De un día
tan sólo, o de un instante
eternamente suspendido
en su fugacidad.
Quieta, con la respiración
en calma pude retornar
a aquel resplandor inusual
de septiembre, con precisión
escribo día veinte del año 63,
antesala de un antiguo ritual
de los misterios calendaricos.
Caminaba envuelta en la
tibieza solar y perfumada
de la tarde cuando un vaho
amoroso me alzó del mundo
atravesándome
con un fulgor de felicidad
que persiste en mi, aún.
Vuelvo a ese recuerdo
a su plenitud feliz
y a la distancia creo
que algo íntimo  tomó
contacto con la sandalia de oro
de la divina Kore trayendo
desde el fondo de la tierra
su esperada carga floral
o quizás regresando al corazón
de mi propio mito, ese día
de todos único, mi padre
cumplía cincuenta y tres años.



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Niní Bernardello



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