MUCHOS DÍAS FELICES

Mi día feliz


Un día feliz podría ser, Octavio haciendo pis arriba mío, abierta de punta a punta
sobre una camilla, el 2 de julio de 2003 a las ocho y cinco de la mañana.
La aparición de Male también, dos años antes y sin guarradas. Las nenas son más
coquetas para nacer.
Ganar un viaje a Bariloche en “Feliz domingo para la juventud”, 1992, no hay que
explicarlo. Para eso está el nombre del programa.
Después hay.
Millones de encuentro casuales en lugares impensados, felicidad lisa y llana.
Abrir un yogur que te trae otro gratis impreso en el interior de la tapita.
Que una mina con los ovarios de Cristina diga “vamos a seguir”.
La mención perdida que le dieron a una poesía que escribí.
Ana Clara Martín.
Notas buenas en finales “imposibles” de tan difíciles.
Un cuento que te publican a beneficio.
Que me regalen libros.
Que me vengan a ver al teatro amigos inimaginables.
Ser elegida entre otros veinte CV´s cuando no tenía cómo pagar las cuentas.
Que se corra la nube que está justo encima de la mesita que da a la esquina del Bar
Almagro.
Mi gato diciendo mamá.
Andar en bicicleta por afuera de las bici sendas.
Sacar algo del horno sin que esté marrón oscuro.
Vacacionar con amigos.
Recibir llamada de mi hermanita que está en España.
Y la lista podría seguir.
Porque cuando puedo mirar el detalle hay mucho para ser feliz.
Pero el tema es que acá te piden “un” día feliz.
Entonces quiero poner en valor cada cosa y es prácticamente imposible.
Mi día feliz es el que va a.
Por alguna razón, en mí, siempre lo mejor está por.
Quien sabe cuándo.
O qué. 



anterior / siguiente / ir al listado

Leticia Martin



seguinos en facebook   seguinos en twitter