MUCHOS DÍAS FELICES


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Andrés Andreani

Me desperté en lo de Martín.
Entra mucha luz en el cuarto.
Me levanté, le dije que iba a la Boulongerie.
No sé si me escuchó.
Antes pasé por la placita a ver si encontraba a Rándolvsk.
Rándolvsk estaba en la placita.
Le dije que me acompañe a la Boulongerie.
Fuimos a la Boulongerie.
Compré pan au chocolate, pan parmesano y otro que no me acuerdo el nombre pero
tenía aceitunas.
Ése era el que me iba a comer primero, el de aceitunas.
Subimos con el perro a lo de Martín.
No los hice pasar porque supuse que Martín seguía durmiendo.
Nos quedamos en la puerta.
Rándolvsk no sé que quería.
Ver mis notas de una clase de Historia de la Cultura.
Humanismo.
Mientras Rándolvsk leía eso, a mi me daba sed.
Mi pan de aceitunas.
Entré a buscar agua. Quería algo frío.
No había que dejar que el perro entre.
Que despierte con besitos a Martín.
Tenía sed y en la heladera había solamente cerveza negra que serví en una taza de Los
Beatles que no sé de donde salió.


Eran como las 10 de la mañana y Rándolvsk dijo que para él, yo estaba tomando malta.
Le hice un té a Martín.
Bah, en verdad lo hicimos entre los dos.
Yo puse a hervir el agua, Martín el saquito, yo el azúcar.
Quería escuchar Suarez pero no había.


Puse un video en youtube, camión regador.
Martín está preocupado por sus cosas.
Lo acompañé a la parada y le toqué timbre a Rándolvsk que me había prometido que
me iba a acompañar a la mía.
Me trajo una banana que supuestamente me correspondía.
Estaba media babosa, pero Rándolvsk se comió las partes babosas.
Deje pasar dos colectivos para que Rándolvsk termine de contar una anécdota.
Una vez en mi casa corté a la mitad el pan parmesano y le puse rodajitas de tomatitos
cherry, queso finlandia clásico y roquefort.
Después frutillas y después pizzetas.
A través del vidrio pensé que Jewell tenía una gorrita pero no.
Caminamos por las calles de Buenos Aires imaginando Miramar.
Me compré una coquita de vidrio y llegamos al pasto.
Hablamos del amor y jugamos a la pelota.
Había un chico muy blanco con musculosa blanca muy lindo que hacía la vertical muy
bien.
Mientras Jewell hablaba por teléfono yo me saqué el buzo.
Llegó Fran en su bicicleta de paseo.
Tenía un vestido a rallas blancas y verdes muy lindo y su guitarra.
Se sentó con nosotros, agarre su bicicleta y fui a dar una vuelta.
Ellos mientras movieron las cosas a un lugar donde todavía daba el sol re bien.
Con Fran cada vez nos sale mejor nuestro cover de Piazza New York Catcher.
Jugamos al voleibol y llegamos a 30 pases sin que se caiga al piso.





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