MUCHOS DÍAS FELICES


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Diego Lucero

Hace un tiempo, sentía que no era feliz y cuando me preguntaba por qué no lo era, surgían dudas y negaba lo que veía y oía a mí alrededor. En aquellos días estaba dominado por un estado de ira y me costaba manejarlo. Siendo una persona curiosa me preguntaba: “¿Por qué no soy feliz?” pero no podía responderme por qué no podía entender lo que me estaba pasando.


Un día, conversando sobre este tema con un amigo, él me dijo: “Tu negatividad te está ganando y no te deja ver lo maravilloso que tenés para dar a los demás y a vos mismo.” Entonces le pregunté cómo hacía para ser feliz. Él me respondió que tenía que determinar mi felicidad, es decir decidir sin dudas que sería feliz para siempre, y luego buscar y construir mi felicidad día a día. Así fue como conocí el budismo de Nichiren Daishonin y la Soka Gakkai, que es la organización que aglutina a los practicantes de este budismo.


El objetivo de este budismo es que cada persona desarrolle su ilimitado potencial, valorando al máximo su propia vida y la de los demás. La práctica de esta filosofía permite que cada uno desarrolle una transformación positiva desde lo más profundo de su ser, y así convertir el temor en coraje, las dudas en sabiduría y el egoísmo en misericordia. Para eso se entona el mantra Nam-myoho-renge-kyo. Al poco tiempo comencé a entonar este mantra y a asistir a reuniones de diálogo que realizan frecuentemente los miembros de la organización Soka Gakkai en sus hogares. En estas reuniones se entona Nam-myoho-renge-kyo ante el Gohonzon y se conversan diversas cuestiones de la vida aca es donde me entere que la flor de loto representa en el budismo causa y efecto.


En el Gohonzon, pergamino sobre el que están inscriptos caracteres en chino y en sánscrito, Nichiren Daishonin simbólicamente imprimió la budeidad, que toda persona posee. Cada practicante del budismo de Nichiren Daishonin recibe su Gohonzon de la Soka Gakkai. El Gohonzon, junto con la fe y la entonación de Nam-myoho-renge-kyo, actúa como el estímulo que activa la budeidad innata en cada individuo, ya que es un espejo de este estado que todos poseemos.


El día más feliz de mi vida fue cuando decidí recibir mi Gohonzon.


Ese día fue mágico, ya que decidí ser feliz y así también poder hacer feliz a los demás.


Y así, gracias a mi decisión, mi fe, mi práctica y mi estudio budista, a partir de ese día puedo ser feliz en cada momento de mi vida.


Soka Gakkai Argentina http://www.sgiar.org.ar/home.php


Agradecimientos: Pablo Branchini y Samantha Matos





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