MUCHOS DÍAS FELICES

El sábado 19 de Diciembre del 2007 siendo las 20 hs. Después de haberme pasado el día viendo en youtube partes del recital de Soda del viernes, decidí llevar a Abril, mi hija de ocho años, a la puerta de River para escuchar el recital en vivo. Nos fuimos caminando tranquilas y contentas por la calle Congreso. Pensé que como el viernes, también empezaría a las ocho, pero no éramos las únicas que íbamos en esa dirección, así que nos dimos cuenta de que todavía era temprano y lo podíamos escuchar entero. Contentas, aunque estaríamos afuera. Pensé que sin entradas no nos iban a dejar pasar más allá de Libertador, pero seguimos. Llegamos a la puerta, sobre Figueroa Alcorta. Le pregunté a un seguridad si desde ese ángulo se escuchaba bien, dijo que si, que no nos corriéramos para Udaondo porque había una máquina que hacía mucho ruido. Nos sentamos sobre un mármol, la puerta de un local de Toyota, con una botellita de agua que habíamos traído. Ya eran las nueve menos cuarto y éramos felices sentadas ahí. Había cinco o seis personas más que tuvieron la misma idea. Veíamos pasar a la gente corriendo. Estaba por empezar.
De repente viene alguien de adentro con entradas en la mano y nos pregunta si queríamos entrar. -¿me estás jodiendo?- le dije mientras agarraba un par de tickets y me paraba sin dar crédito. Eran entradas generales, arriba de todo.
Corrimos y le mostramos a una chica de la puerta el tan deseado papelito que decía Soda Stereo $ 000 y entramos riéndonos. La miraba a Abril y no podía creer lo que nos estaba pasando. La estaba llevando de la mano a un recital, y no era High School Musical. ¡Era Soda Stereo! Nunca creí que fuera posible, por el precio y porque me daba miedo llevarla a un lugar tan lleno de gente, sin poder alzarla, para que viera algo. Corriendo subimos las escaleras y salimos a la cancha mientras sonaba Juegos de Seducción, el primero de los temas. La senté a ella sobre una parecita que funciona como paravalanchas, y me senté yo atrás sobre la misma pared, así que además veíamos bárbaro y sentadas. Fui la mujer más feliz del mundo compartiendo con mi hija algo especial, algo de mi adolescencia. ¡La vuelta de Soda! Bailamos, cantamos juntas casi todos los temas. No paraba de abrazarla y decirle que eso era lo que más quería y que ese momento era el más feliz.
Casi tres horas duró la fiesta perfecta. La noche era hermosa. Yo orgullosa de que Abril cantara conmigo todos los temas. Siempre escuchó mi música de Soda y de Cerati. ¿Cómo no iba a conocer los temas? Volvimos caminando rodeadas de fans. Plenas de alegría. Cantando las dos de la mano hasta la esquina de casa en donde nos comimos unas porciones de pizza y nos tomamos una coca.
Como el recital lo vimos gratis me compré una remera a la salida, se la iba a comprar a ella, pero me dijo – no mami, mejor comprátela vos-.


Al día siguiente era el día de la madre.



anterior / siguiente / ir al listado

Lexi Piotti



seguinos en facebook   seguinos en twitter