MUCHOS DÍAS FELICES

Cada vez que abro esa puerta


en el instante en que digo sí


dejo al polvo esparcirse


zumbar a los mosquitos


y crecer la hierba mala.


 


Cuando creo entender algo


más allá de los caramelos,


de las voces impostadas


que predican teorías.


 


Estoy a punto.


En la última puntada del tapiz,


en la hora 25 de una mariposa.



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Carolina Wartelsky



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